Hace poco participé en una charla cuyo objetivo era repetir una vez más un mensaje mil veces repetido: "Compartir es bueno".
Las personas participantes, acostumbradas a ir por los caminos marcados, andar por el suelo, sentarse a la mesa en las sillas, necesitaban experimentar con la apropiación del espacio.
"No sigas los caminos trillados" salvo que lo hagas porque sabes que puedes hacerlo... "o no hacerlo". A veces la mejor forma de salir del laberinto es trepar a las paredes. Convertir el muro que separa en camino que une.
La mesa a la que nos sentamos puede ser la plataforma que nos hace alcanzar un nivel, una realidad, más alta. Puede ser el segundo techo que nos cubre, protege y esconde.
Una persona mayor me decía: "a mi eso no me parece bien, no me parece de educación". Y tenía razón. Dividimos la realidad en dos, a cada una de esas mitades le damos muchos nombre, muchos adjetivos, dos de ellos son: "correcto" y "erróneo"...
Pero, ¿y si todo fuera correcto? y a su vez ¿todo erróneo?
¡Subamos a la mesa!
¡Cambiemos nuestro punto de vista!
Plantemos el cuarto arbol equidistante y rompamos con ello el plano de nuestras limitaciones mentales, nuestros miedos, nuestras ideas preconcebidas de lo que es correcto o no...
¡Fluyamos! 
o sabiendo que podemos hacerlo ¡No fluyamos!
sábado, 15 de marzo de 2008
la mesa
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