viernes, 24 de diciembre de 2010

Bardem, no te enteras: descargar NO es robar

Una gran respuesta al comentario de Javier Bardem de que descargar es robar.

Javier Bardem quiere «comprar un tomate fresco». Para usar el paralelismo con la industria cultural, Javier debería acudir a una tienda en la que tras pasar por sucesivas manos, el tomate ha incrementado su valor de manera artificial, repercutiendo en el horticultor en menos del 0,1 % de su valor de venta. Son otros, los intermediarios, los que han cobrado más, en muchos casos tan solo por cambiar la pegatina que viene puesta en el tomate. Algo que, por desgracia, no dista mucho de la realidad del mercado de la agricultura --y de la pesca, y de la ganadería...--.

Pero ahora viene la gracia. Javier Bardem no puede compartir ese tomate que acaba de comprar con nadie más, pues de lo contrario la Sociedad General de Agricultores y Especuladores se cabreará con él y lo llamará ladrón: «¡Quien quiera un tomate que se lo compre! ¿Qué es eso de compartir?».

Tampoco puede alterarlo en cualquier forma que no haya sido expresamente autorizada por el horticultor. De hecho, su intención de usarlo para hacer gazpacho se considera un uso no autorizado, y la Sociedad General de Agricultores y Especuladores la condena, llegando a denunciar al comprador si se hace pública la manipulación no autorizada: «El gazpacho, como resultado de la manipulación del tomate entre otros productos, es algo que sólo nosotros, como creadores del tomate original podemos realizar, ya que ese derecho es nuestro. Cualquier manipulación realizada por terceros sin nuestra autorización es una violación de nuestros derechos, y debe ser castigada».

Para colmo, Javier Bardem tampoco puede comerciar con el tomate que acaba de comprar. Si fuera el caso de que tuviera un restaurante donde sirviera ensaladas de tomate --plato que debería contar con la autorización de la Sociedad General de Agricultores y Especuladores--, debería pagar otra vez al horticultor por el lucro cesante que le supone que los clientes de su restaurante vayan a comer un tomate allí, en lugar de comprar otro para ellos. Incluso si el horticultor acuerda no cobrar por este uso, la Sociedad General de Agricultores y Especuladores le cobrará una compensación por tal uso no autorizado.

Por si esto fuera poco, al día siguiente Javier Bardem descubre que tiene que seguir pagando por el tomate que compró ayer, pues los derechos que reconocen el esfuerzo del horticulor estipulan que hay que pagarle por este trabajo hasta más allá de su muerte. Al fin y al cabo él trabajó para producir ese tomate, él plantó la semilla, y día tras día cuidó del crecimiento de la planta, alimentándola cuando lo necesitaba, protegiéndola cuando se debía, hasta el momento de poder recoger su fruto: el tomate. Y ese trabajo debe ser recompensado toda la vida, porque al fin y al cabo, una vez que Javier Bardem ha consumido ese tomate, su organismo se ha beneficiado de él, y ese beneficio para Javier Bardem puede durar años.

Por supuesto este pago Javier Bardem no lo tiene que realizar directamente. No es un impuesto, sino un cobro de derechos, en lo que todo aquello que esté relacionado con el tomate que compró ayer incluirá el pago al horticultor.

De hecho, para proteger el trabajo del horticultor, se ha prohibido que cualquiera pueda producir tomates iguales o razonablemente parecidos a los que compró al horticultor. Por eso no se venden semillas de tomates de ese tipo. Y como aun así es posible que Javier Bardem las obtenga del propio tomate, para reducir el perjuicio ocasionado al horticultor, la Sociedad General de Agricultores y Especuladores ha logrado que se apruebe la inclusión de un canon compensatorio en todos aquellos productos que pudieran facilitar que cualquiera produjera tomates similares a título privado. Este canon se puede encontrar en el abono, el agua, las mangueras, las regaderas, los maceteros, los tiestos, los sistemas de aspersión, las palas, los rastrillos, las carretillas, las azadas y en general cualquier herramienta de agricultura y jardinería, los plásticos y estructuras de posible uso para la construcción de invernaderos, etc.

Por suerte para Javier Barden hay un grupo de personas que consideran que esta situación es un abuso, y han creado sus propias huertas, donde venden los tomates sin todas las restricciones que se han citado, permitiendo su uso y consumo como mejor le parezca al comprador, y destinando prácticamente todo el dinero cobrado al propio horticultor.

Otras personas han creado huertas públicas, donde el cuidado y el mantenimiento de los productos de la huerta es responsabilidad solidaria de todos, y todos pueden disfrutar libremente de los resultados.

En algunos casos las tomateras son el producto de las semillas de los tomates obtenidos a través de la compra a los horticultores tradicionales, y eso ha cabreado a la Sociedad General de Agricultores y Especuladores, porque dicen que eso es piratería, que se están aprovechando del trabajo de sus horticultores, e incluso están en algunos casos obteniendo beneficios por ello.

Así, la Sociedad General de Agricultores Y Especuladores, junto con otros colectivos afectados como Proagripescae, han denunciado en varias ocasiones a los que mantienen dichas huertas. En algunos casos incluso han tratado de crear la idea de que su actividad es más delictiva si cabe porque cobran por otros servicios a quienes acceden a sus huertos a por los productos que allí se disponen gratuitamente.

Por fortuna los jueces, que aun tienen algo de sentido común, siempre han sentenciado a favor de las personas encargadas de las huertas. Esto ha molestado a las sociedades mencionadas, que han movilizado a los horticultores para que protesten y presionen con el objetivo de aprobar una ley que permita cerrar esas huertas sin necesidad de que lo ordene un juez.

¿Qué piensa Javier Bardem de que un colectivo que es parte del conflicto pueda decidir si cierra o no una huerta pública sin requerir la acción de un juez?

autor: humitsec (meneame.net)


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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Emergencia Nacional

La última cumbre franco-alemana acaba de dictar lo que amenaza con ser la sentencia final: España será intervenida y sobre nuestro país se proyecta la sombra inminente de una brutal operación de cirugía ejecutada por Berlín y Washington a través de la Comisión europea, el BCE y el FMI.

Su proyecto ha dado un salto cualitativo y se dirigen a rebajar un 40 o un 50% las rentas y salarios del 90% de la población y dejar a España sin voz ni voto, convertido en un país intervenido económica y políticamente por ellos. Ha empezado la cuenta atrás y España ha pasado a vivir en un estado de emergencia nacional.

La rotunda negativa de Merkel y Sarkozy a ampliar el fondo de rescate europeo o a emitir eurobonos equivale en los hechos a lanzar la orden para una nueva oleada de ataques y “castigos” a las deudas nacionales de España y Portugal, como paso previo a su intervención política y económica.

La compra por parte de los bancos alemanes de ingentes cantidades de deuda soberana durante el pasado mes de octubre, desbancando a la banca francesa como principal tenedora de deuda pública europea, es el mejor indicador de que la gran banca alemana está tomando aceleradamente posiciones para obtener los mayores beneficios posibles del rescate y la intervención de la península ibérica. La retirada del fondo de inversión norteamericano JC Flowers de la propuesta de adquisición del 49% de las acciones de la nueva Banca Cívica –fruto de la fusión de cuatro cajas regionales-, exigiendo nuevas y mayores concesiones indica que la oligarquía financiera yanqui está procediendo exactamente de la misma forma.

Por más que la clase política y los grandes medios de comunicación nacionales traten de ocultarlo, confundiendo y extraviando a la gente, el asunto es ya vox populi fuera de nuestras fronteras. Lo acaba de decir esta misma semana el profesor de la Universidad de Atenas, el español Pedro Olalla: “en España va a pasar lo mismo que ha sucedido en Grecia, también será rescatada, porque todo esto forma parte de un plan (...) Fenómenos como los de intervenir un país llevan funcionando desde la época del colonialismo”.


Las consecuencias del plan de intervención sobre España del directorio BCE-Berlín-FMI supondrán sacrificios y padecimientos tan duros para el 90% de la población como los que ya están sufriendo los pueblos griego o irlandés.

Es decir, nuevas subidas de todos los impuestos; nuevos recortes de gasto público, desde las prestaciones de la Seguridad Social hasta los subsidios de desempleo pasando por los sueldos de los funcionarios. Reducción todavía más drástica de la inversión pública y del gasto corriente del Estado. Alzas brutales de las tarifas eléctricas y del resto de servicios monopolizados; copago sanitario por cada consulta médica, limitación del sistema sanitario público, reduciéndolo cada vez más a los servicios primarios y privatizando las prestaciones de especialistas y hospitalarias; recorte del salario mínimo interprofesional y de los salarios del sector privado.

Como ha ocurrido ya en Irlanda, utilización del fondo de reserva de las pensiones para pagar parte del rescate. Privatizaciones del sector público, en las que hasta la lotería va a acabar en manos del capital extranjero. Venta del país a precio de saldo que se va a traducir, se esta traduciendo ya, no sólo en un empeoramiento de las condiciones de vida, sino también en un ataque a la libertad de todos y a la capacidad de decidir por nosotros mismos. La primera consecuencia del control del imperio audiovisual de Prisa por Berlusconi y Liberty ha sido la supresión de los espacios de debate político en Cuatro y que el fondo de inversión norteamericano ha decidido eliminar el canal CNN+, uno de los pocos que permiten el acceso a una información política sustancial y relevante.

Aplicación rápida, exhaustiva y ambiciosa de las medidas anunciadas en la reforma laboral, acabar ya con la negociación colectiva, recortar un 30% el sistema de pensiones y profundizar en una reestructuración bancaria de las cajas de ahorro que abra las puertas, en particular, a la entrada del capital extranjero en el sistema financiero español. Un auténtico plan de estabilización e intervención, de una intensidad y una profundidad todavía mayor que el que en 1959 acabó con la autarquía de la España franquista.

Si las grandes potencias pueden lanzarse a devorar el país y saquear sus riquezas de esta manera se debe, en primer lugar, a la naturaleza estructuralmente débil e híper-dependiente del gobierno Zapatero.

Un gobierno puesto por ellas mismas tras la conmoción política, social y electoral que supusieron los atentados del 11-M, y que durante todos estos años no ha hecho otra cosa que hacer lo que le han dicho desde los grandes centros de poder mundial y seguir a pies juntillas las órdenes del gran patrón de la oligarquía española, Emilio Botín, para expandirse internacionalmente y colocarse en el top ten de la jerarquía bancaria mundial.

Y todo ello envuelto bajo la supuesta bandera de unos “derechos sociales”, que a la postre no han resultado ser otra cosa que las migajas que caían del auténtico festín que se estaban dando los Botines y el gran capital norteamericano, francés y alemán. Simples limosnas disfrazadas de derechos que repartió a cambio de votos mientras le dejaron, pero que en cuanto han llegado las órdenes en sentido contrario, se está dedicando a demoler uno tras otro. Como en la cruel burla de Groucho Marx al oportunismo más servil: “señora, estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”. Lo que sea con tal de aferrarse al gobierno y seguir sirviendo a los
que le pusieron en él.

Ni siquiera en los tiempos de Carrero Blanco o Arias Navarro nos ha sido dado a los españoles padecer un gobierno tan servil con Washington y Berlín como el de Zapatero.

Pero en segundo lugar, si la intervención política y económica de nuestro país por las grandes potencias está a la orden del día, es también gracias a una oposición, la del PP, enrocada y, por lo visto hasta ahora, dispuesta también a tragar lo que sea con tal de regresar al gobierno. A una clase política que ha hecho de parasitar a un Estado cada vez más desestructurado su único modo de vida y dispuesta a vender su alma al diablo que sea con tal de mantener sus privilegios.

Y a una clase dominante sin pulso visible, cuya única aspiración parece ser salvar los muebles que pueda de la quema, incluso aspirar a ganar alguno más aunque sea sobre la base de quedarse sin tener ni entidad política ni representación de país.

Todo esto, de conjunto, no hace sin reflejar el insultante grado de dependencia al que la clase política en general, y el gobierno Zapatero en particular, nos han conducido.

En un vano intento de recuperar credibilidad y autoridad, el gobierno decretó el estado de alarma frente a la provocadora acción de los controladores aéreos. Pero la situación real hacia la que nos dirigimos es la de un auténtico estado de excepción, que no puede sino calificarse de emergencia nacional cuya resultante, como en Grecia o irlanda, es la intervención política y económica de Washington y Berlín sobre nuestro país.

Goldman Sachs acaba de hacer público el papel que nos tienen reservado a nosotros y a las próximas
generaciones. Según la consultora del banco norteamericano, dentro de 20 años, en 2030, nuestro peso en la distribución de la riqueza mundial habrá caído al menos en dos terceras partes, situándonos al nivel de países como Filipinas y Malasia. Este es el destino que Washington y Berlín nos tienen preparado. Y el primer paso de este camino es el amenazador plan de rescate que preparan para nosotros: la intervención política y económica de España.

Frente a esta perspectiva inminente se hace más necesario y urgente que nunca levantar un frente amplio capaz de unir a todos los sectores sociales, sindicales, políticos y ciudadanos, a todas las personas conscientes y dispuestas a hacer frente a este plan de saqueo de nuestra riqueza y de secuestro de nuestra soberanía económica e independencia política.

Ellos cuentan con que la gente no va a reaccionar ante sus ataques porque lo tienen todo atado y bien atado. Pero en realidad, su mayor fortaleza es que nosotros no estamos unidos para defender nuestros intereses. Es la unidad política, la fuerza organizada de los pueblos la que hace posible cambiar el curso de las cosas.

Si China ha podido dar el salto a ser la segunda potencia económica del mundo, si el Brasil de Lula ha sacado a 20 millones de personas de la pobreza y elevado más de un 50% el salario mínimo es porque su grado de independencia política les permite ir en contra de los dictados y exigencias de las grandes potencias. Si Ecuador o Bolivia han podido frenar el saqueo de sus riquezas por las multinacionales petroleras, aplicándoles un recorte de sus propiedades y beneficios, es porque la fuerza política de unos pueblos unidos y organizados lo ha impuesto.

Crear la más amplia unidad en torno a la lucha contra el plan de rescate y las consecuencias de la intervención imperialista ha pasado a ser la tarea más urgente y vital de estos momentos.

En cada barrio, en cada pueblo, en cada centro de trabajo y estudio, con cada persona de nuestro pueblo, con los afiliados y los cuadros de base del PSOE, de IU, de las fuerzas nacionalistas de izquierdas, de UPyD, de Ciudadanos, de CCOO, UGT, USO, CNT y todos los sindicatos, de ONG´s y asociaciones de vecinos, ciudadanas, profesionales, sociales,... hay que empezar a trabajar ya por crear en los hechos un frente de unidad y rechazo al plan de rescate e intervención lo mas amplio posible.

Este sábado, 18 de diciembre, los sindicatos han convocado manifestaciones en las principales ciudades contra la reforma de la pensiones. Ese día, las calles del país no sólo han de ser un clamor contra los recortes y el plan de rescate que preparan Washington y Berlín.

11 de diciembre de 2010


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