lunes, 11 de enero de 2010

El problema de los artistas


Reflexión sobre el arte, los artistas y la posibilidad de estos vivan de él.

En mi modesta opinión, en adelante "imho", por sus ya famosas siglas en inglés, el problema es que los artistas, todos los artistas, o la mayoría al menos, se creen buenos y por tanto en el inalienable derecho de poder vivir de su arte y no es así.

Hay artistas malos, incluso muy malos que ni siquiera con la ya tan manida "long tail" de internet conseguirán hacers un nicho, a lo sumo una hornacina donde mantener viva su llama artística por si acaso generaciones venideras...

Evidentemente arte != ventas ni mucho menos, ni, por supuesto, lo contrario. Pero mientras hay algunos adelantados a su tiempo que no venden porque, a pesar de ser buenos, la sociedad aún no está madura para ese tipo de arte, otros simplemente son malos. No entienden las bases, o en caso de hacerlo no son capaces de usarlas para producir algo aceptable. Son eunucos de harén que dominando la teoría no pueden con la práctica. A veces tratan de ocultar esa mediocridad disfrazándola de originalidad, incomprensión y lanzándose a una experimentación tan frenética como vacía.

¡Desengáñate! No te comprenden porque no eres capaz de hacer que comprendan tu mensaje o porque ni siquiera hay en tu obra un mensaje susceptible de ser comprendido.

Alejandro Jodorowski, al que algunos tildan de charlatán pero que para mi es todo un artista, decía que para ser psicomago el aspirante o practicante necesitaba haber explorado alguna disciplina artística "con seriedad".

Los profundos cambios en la mente o la psique, si es que son algo diferente, para mi lo son, sólo se producen cuando hay una honestidad en el trabajo. No basta con decir: "es arte", "tiene que serlo" y serlo de verdad. El artista primero debería pasar el polígrafo y creérselo él mismo.

Aún creyéndoselo ha que ser bueno y su finalidad imho tiene que ser la necesidad casi fisiológica de producir su arte. Como cagar que o lo hacemos o nos morimos. Cantamos canciones, contamos historias para que no nos revienten en el pecho. Somos el jilguero que se desgañita cantando o muere de tristeza.

Hacemos arte para vivir, no para comer. Comemos para vivir y vivimos para seguir haciendo arte. Si hay poca pasta lo primero son los lienzos, los pinceles y los colores antes que la comida.

Y ¿de qué vivimos entonces?

¡Buena pregunta!

Si no conseguimos "cobrar" por nuestro arte, sea por la razón que sea, igual es que no poseemos las habilidades comerciales mínimas, habrá que buscar otro medio de vida y no quejarse de lo injusto que es el mundo y pedir ayudas, subvenciones, cánones, derechos de autor y pesebres varios.

Al fin y al cabo así son las reglas del juego: "No todo el mundo va a ser lo suficientemente afortunado para poder vivir de su arte".

)S(