Crítica al modo de vida light.
Hace tiempo cuando empecé a chatear tuve la suerte de conocer a una persona culta e inteligente que había meditado sobre el tema y que me contó algo que me marcó: En el chat, con todos los grados de grises posibles, la gente se divide entre los "reales" y los "ciber".
Los primeros, los reales son los que rápido quieren algo a lo que agarrarse, un email, que les agregues en el msn, entonces no había redes sociales, pero ahora que te hagas su amigo nel feisbuk, etc...
Los otros, los ciber, en cambio no sólo no buscan eso sino que huyen de ello de forma sistemática. La pantalla es su defensa, en una especie de oración gestáltica rezan: "si nos vemos bien, si no no pasa nada". El chateo para ellos o ellas no es como para los reales el sucedáneo de las relaciones sociales que a lo mejor les faltan o no, normalmente sí. No, para los ciber el chateo es lo genuino, buscan precisamente esas relaciones descafeinadas en las que no sabes con seguridad la cara de tu mejor amigo, por no saber no sabes ni su sexo, y hay ejemplos a patadas, de "sorpresas" al verse por primera vez.
Buscan el compromiso mínimo necesario, nulo a ser posible.
Hace poco leía a Wu Ming que hablaban de autores a los que no les ha pasado nada. Que escriben éxitos de ventas, novelas pretendidamente autobiográficas que transcurren en los mismos centros comerciales donde se venden como otro producto de consumo más. Alguien en una nota al pie de página citaba a Ray Lóriga, no sé, no tengo el gusto, o más bien el disgusto, de haberlo leido (se aceptan comentarios). Pero quizá esa "Literhartura", valga el palabro, refleje fielmente la s[a|o]ciedad de la que procede. Una sociedad blanda, apoltronada, desactivada, desmovilizada.
No sé si me explico.
)S(
sábado, 9 de enero de 2010
Descafeinado
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1 comentario:
Necesitamos voces, que narren historias y que esas historias hagan pensar, y sentir, y, sobre todo, moverse a la gente.
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