martes, 5 de mayo de 2009

Pipas peladas


¿Tienen pipas peladas Grefusa sabor Tijuana?

En cuatro tiendas pregunté. En ninguna había. De haberme encontrado con más tiendas por el camino en más habría preguntado.
No tengo hambre.
Me acabo de comer un generoso pintxo-bocadillo de tortilla y una gilda en la herriko (un amigo cordobéh diría: "¿qué cohoneh éh ezoh?")
Y en caso de tener puedo esperar perfectamente media hora.
Un amigo decía que las simples ganas de comer cuando se aproxima la hora en la que solemos hacerlo no se pueden considerar "hambre" sino sólo "apetito". Menos aún cuando mis reservas me permitirían aguantar bastante hasta tener problemas.
Sin embargo algo que me ha llamado la atención es que en todas las tiendas había de otra marca o de otro tipo distinto al que yo buscaba. Pero a diferencia de otras veces, ésta no me apetecía probar. Quizá porque se trataba de un capricho, algo inútil, igual hasta perjudicial, y en los caprichos nos volvemos exigentes, más que de costumbre.
También he pensado que me vuelvo viejo y, con la edad, llegan las manías, el: "todo tiene que ser como yo diga".
¿Quién decide?
¿Cuál de ellos opta por conformarse o seguir buscando, máxime en la última donde ya sabía que no había más hasta casa?
¿Quién resiste la tentación que ha habido, fuerte, intensa de comprar una bolsa como tres o cuatro veces más grande de otra marca?
¿Por qué al final, teniendo dinero y ganas decimos: "no, si no hay la que busco no quiero ninguna otra"?
Una de mis obsesiones es la peligrosa falsedad de las ucronías. Pero no puedo evitar pensar que ahora mismo en vez de estar redactando este texto estaría poniéndome las botas a pipas peladas aunque no fueran mis Grefusa sabor Tijuana.

)S(

P.D. Lo sé: parezco Silvio José con sus salchichas chisparritas
;o)

1 comentario:

Blackhold dijo...

a esto se lo llama consumismo, fruto del marqueting de la empresa grefusa.