martes, 22 de abril de 2008

El ratón beduino

Cuentan que una vez en un oasis un ratón se irguió sobre sus dos patitas y agarró el ronzal de un camello que ramoreaba unos yerbajos por ahí. Éste, en vez de largarle un buen bufido, pensó: "voy a seguirle la corriente, será gracioso", y se puso a andar detrás de él.
El ratoncito iba todo orgulloso: "soy como un camellero" hasta que al poco llegó a un riachuelo y se paró.
"¿Por qué te paras? ¡Sigue! ¡sigue!" le dijo el camello.
"No puedo, es un rio muy profundo".
"¿Profundo? Apenas llega a la rodilla"
"A 'tu' rodilla, a mi me cubre entero"
"Entonces, si a ti te cubre entero... quizá deberías preguntarte si eres capaz de guiarme, ¿no?"


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